Una lista corta y repetible ayuda a mantener la casa entre limpiezas más detalladas. Empieza por las habitaciones que utilizas y por las tareas que suelen acumularse. Ajusta la rutina a la cantidad de personas, mascotas y uso de cada espacio.
Cocina y baños
En la cocina, despeja encimeras, limpia superficies compatibles y retira residuos del fregadero. Revisa el exterior de los electrodomésticos y termina con el piso. Reserva el interior del horno y de los gabinetes para una tarea adicional planificada.
En los baños, revisa lavabo, sanitario, ducha, espejo y piso. Utiliza productos adecuados para cada material siguiendo su etiqueta. Cambia textiles cuando corresponda y comprueba si queda humedad acumulada.
Dormitorios y áreas comunes
Ordena superficies antes de quitar el polvo. Limpia primero las zonas altas y deja los pisos para el final. Incluye ropa de cama, esquinas accesibles y los lugares donde se acumula pelo de mascotas.
Convierte la lista en un alcance de servicio
Marca qué tareas quieres realizar y cuáles prefieres delegar. Envía esa selección al proveedor y acuerda frecuencia y exclusiones. Guarda la lista para revisar cada visita.
Pregunta frecuente
¿Una visita semanal incluye limpieza profunda? Depende del alcance contratado. Las tareas de detalle deben acordarse expresamente.
